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|L'amenaça de la 3a Pista sobre
el Delta del LLobregat| |
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La ampliación del aeropuerto de
Barcelona ha constituido durante los últimos años la obra emblemática a la vez
que la moneda de cambio del pacto entre el PP y CIU, ello ha provocado que,
tanto los proyectos constructivos, como el EIMA (Estudio de impacto
medioambiental) de la ampliación, tuvieran más en cuenta los vaivenes políticos
y electorales coyunturales, que la viabilidad técnica de los proyectos y sus impactos
sobre el medio natural y los habitantes del Delta del Llobregat.
EL NUEVO
AEROPUERTO DEL PRAT
Como resultado de las prisas por poner primeras piedras, el estudio de impacto
medio ambiental de la ampliación del aeropuerto fue parcial, poco profundo y
muy manipulado mediante los generosos devengos a algunos catedráticos
predispuestos a dar la razón al que paga. Pese a lo que AENA pueda decir, ( se trata del órgano promotor de los estudios, o sea el que
paga) si se comparan las declaraciones, DIAs (Declaración de impacto medioambiental)
del EIMA del desvío del río Llobregat, la ampliación del puerto y la ampliación
del aeropuerto, la última es la más pobre de las tres, pese a que constituye la
obra más faraónica y compleja de todas las que se han proyectado en Cataluña.
Realmente se trata de un conjunto de macroproyectos, algunos altamente
complejos e impactantes, que debieran contemplarse con EIMA individuales además
del EIMA conjunto de la ampliación.
De hecho, prácticamente el único proyecto del que se han estudiado algunas de
las alternativas posibles y sus impactos sobre el entorno ha sido el de la
construcción de la nueva pista, ya que en sus cabeceras afectan tanto a las
zonas ZEPAs (Zona de especial protección para las aves) del Delta como a los
habitantes de las localidades próximas. (Gavá Mar, Castelldefels, El Prat) En
lo que respecta al otro gran proyecto de la ampliación, la nueva terminal,
prácticamente no se ha realizado ningún estudio especifico sobre su impacto
medioambiental, ni sus posibles correcciones, y aun menos sobre sus
alternativas, muestra de ello es que el proyecto constructivo fue elaborado
tras la DIA de la ampliación.
Como resultado, esta obra, tanto o más impactante que la propia tercera pista,
nace totalmente coja y manca en lo que respecta a la viabilidad ambiental y
simplemente anexada a las pistas, con el único criterio de favorecer la rápida
conexión con las aeronaves.
La nueva terminal quedará totalmente encajada entre las pistas y las zonas
ZEPAs, hasta el punto que únicamente tendrá conexión en superficie por una
carretera que la unirá con la autovía de Castelldefell, y que durante un
trayecto considerable, discurrirá prácticamente por entre la cabecera de la
pista y los sistemas de aterrizaje. Pese a su aislada situación y el cuello de
botella que supone su acceso, se pretende construir una gigantesca instalación
con acceso y aparcamiento para miles de vehículos privados.
En el Prat todos recordamos cuando, hace años, un avión se salió de la pista y corto la carretera de acceso a la playa. Hubo que
desballestar el aparato “in situ”, no obstante la playa no quedó
incomunicada pues existían caminos vecinales para acceder. Pero la nueva
terminal no dispondrá de caminos vecinales, ¿ y si un avión corta la carretera?,
¿y si se estrella contra la nueva terminal?, !no olvidemos que es un
aeropuerto!, ¿y si, puestos a pensar en todo y dados los tiempos que corren, es
un o unos artefactos
explosivos los que afectan a la terminal?. Creo que a
nadie le puede gustar discurrir por una terminal que en cualquier momento
podría convertirse en una gran ratonera. De sabios es corregir, y creo que aun
estamos a tiempo, antes de que pueda ser demasiado tarde.
Según mi opinión, el proyecto debiera ser evaluado medioambientalmente de nuevo
y reconsiderado todo él mismo teniendo en cuenta la nueva situación que se abre
tras el 11 M. Terminal, ya existe una que dispone de varios accesos, la
terminal entre pistas debiera aproximarse más a lo previsto inicialmente en el
Plan Director del aeropuerto, varias pequeñas terminales satélites
interconectadas con la principal.
La nueva situación política en nuestro país tendría que permitir la revisión
del proyecto planteado y rehacerlo de nuevo junto con la petición de reestudiar
la ubicación de la estación del TGV (Tren de alta velocidad).
Ya sabemos que las UTEs y el señor Bofill pondrán el grito en el cielo, pero
con la seguridad de las personas no se puede especular como con la calificación
del terreno, no somos hectáreas, ni metros cuadrados, ni kilos
de hormigón.
Salvem el Delta del Llobregat.
Abril 2004