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|Els pagesos alerten que el TGV “escanyarà”
les darreres terres de conreu del Baix Llobregat | |
Los agricultores temen el paso de la línea
de alta velocidad por el Parc Agrari del Baix Llobregat
El ferrocarril contribuirá a estrangular las últimas tierras
de cultivo.
Notícia d’El periodico extreta pàgina: http://www.todotrenes.com/Noticias/verFichaActualidad.asp?Actualidad=151
Pau Arenos, Barcelona. El Periodico
de Cataluña
Al igual que otras carnosas tierras del Baix
Llobregat, los cultivos del labrador Miquel Reverter han sido mordisqueados por
sabandijas de distinta naturaleza. Una autopista, crótalo oscuro y venenoso,
dio dentelladas a la finquita y el crecimiento urbano de Sant Vicenç dels Horts
acabó por desgarrarla. El cuerpo ha perdido tres hectáreas.
En el horizonte amenaza el AVE, deslumbrante como una guadaña. Hace varias
generaciones que los Reverter fueron sembrados en la vega, pero ha sido Miquel
el que ha visto cómo se esfumaba el suelo: "Mis planteamientos no son
idílicos, de somniatruites. Quiero el patrimonio, la propiedad de la tierra y
no el dinero de su venta".
3.500 hectáreas
El caso de Reverter da ejemplo de los atropellos que soportan los 800
campesinos periurbanos, y terminales. El Parc Agrari del Baix Llobregat (el
único que existe en España) es el vergel definitivo, que podría perecer entre
los tentáculos de la pulposa metrópolis. Muchos barceloneses ignoran que entre
El Papiol y el delta del Llobregat, siguiendo las orillas minerales del río,
hay 3.500 hectáreas en las que crece el verde, cercadas por endémicas plantas
de pisos, donde maduran 730.000 habitantes. Frutales en el valle y hortalizas
entre los dedos abiertos del delta.
Una horca de carreteras y autopistas aprisiona esa garganta fluvial. Y también
un cordón de gasoductos y acueductos y vías de tren. Y polígonos donde se
espesa la manigua industrial. Y la amenaza permanente de las nuevas
edificaciones, ácidas como eucaliptos. Y, como última e indestructible plaga,
la migración del AVE, que grazna desde Europa.
"Ante esas agresiones, el payés es poca cosa", se duele Antoni
Romagosa, presidente del sindicato agrícola de Sant Feliu.
El Parc fue creado en 1998 gracias a la fecunda unión del Consell Comarcal, la
Diputación, la Unió de Pagesos y 14 municipios germinantes. Se protege la
tierra, pero a quien habría que conservar es al que la trabaja, en peligro de
extinción. En Doñana apenas quedan linces ibéricos y en el Baix Llobregat corre
grave riesgo el agricultor común.
"Los payeses somos como los indios. Y ésta es la reserva. Nos van
recortando territorio", satiriza Romagosa, secado al sol desde los 16
años: "Conocí la fuerza animal y he conocido la mecanización, pero nunca
pudimos competir con las industrias y sus sueldos". Y el AVE, pájaro
metálico y picoteador? "Una cosa más. La última".
Montse Lligadas, técnica de Unió de Pagesos, criada entre los campos de
Viladecans, ofrece una metáfora con clorofila: "El AVE es otro corte en el
árbol". Según las promesas, el tren de alta velocidad atravesará el parque
sobre un viaducto: "Si no es así, partirá uno de los espacios importantes
y se comerá más suelo".
Reverter, coordinador comarcal de Unió de Pagesos y vocal de la comisión
ejecutiva del Parc, desgrana los apuros del área verdegrís: "La propiedad
está fragmentada; la tierra, agotada; hay problemas de contaminación, de
agua... El AVE? Si aquí ya no cabe nada más! La clave es que la Administración defina qué quedará del
espacio agrícola".
Para salvaguardar este santuario de la alcachofa es forzoso que sea aprobado el
Plan Especial de Ordenación. "Que se blinde la zona para asegurar su
permanencia. Si el agricultor no tiene garantías, no invertirá", truena
Reverter. Algunos labriegos, con un abatimiento sin remedio, quieren vender su
trozo de penitencia cultivable.
Avanza, y va segando, la guadaña del AVE.
El periodico. Juliol 2004